Hola

27 de enero 2009

Hola, ya llegué! Soy yo ¿hay alguien?

Pero nadie contestó.

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Published in: on enero 27, 2009 at 12:17 am  Comments (1)  

El coronel Meyer

26 de enero 2009

Todos los errores tienen un principio; aunque no seamos capace de darnos cuenta hasta mucho más tarde. Siempre hay algo que te avisa. En su caso fue el primer beso, que le supo agrio. Y no es una metáfora, el beso le supo realmente a leche cortada. Podría esperarse que aquello le produjese una repulsa, pero no. En los vestuarios, después de casi un año detrás de ella, el olor salvaje a estrógeno le hizo cerrar los ojos y, ahora si metafóricamente,  fundirse en un largo beso.

Habían pasado casi quince años de aquello. Quince años, dos hijos, una casa de ladrillo blanco y porche de madera y un perro llamado Pottecher. El tintineo de estómago de aquel primer beso se convirtió en poco tiempo en un pellizco insoportable.

Ahora no podía dejar de reír. Firmaba el acuerdo de separación: custodia compartida, nada de pensiones de manutención, separación de bienes y espera de liquidación de los comunes. No era el momento para que le entrase aquella risa tonta, pero no podía resistirlo. Los dos abogados, el suyo y el de su mujer, le miraban como creyendo haberse perdido algo. Sólo faltaba una firma, pero su cabeza estaba en otro sitio. De repente había recordado  aquella frase que tantas veces escuchó decir al coronel Meyer: el mayor error de su vida había sido hacer la mili.

Cementerio3

25 de enero 2008

El cementerio está cerca, aunque él no lo sabe. Nota el olor a tierra movida, a cal, incienso, velas y flores marchitas. Y el olor a cementerio se mezcla con el olor a madera de caoba y mantón de virgen. Es la primera imagen que se le viene a la cabeza; el olor del camerino de la virgen del pueblo, sedas añejas, cera, resina y ámbar. Oye pasos, unos murmullos y una campana que dobla a los lejos. Oscuridad. La escena transcurre despacio, insensible, como en ese estado de duerme vela de una siesta de verano. El nudo de la corbata le aprieta en el cuello y siente una humedad tirante en el pelo. Los olores se hacen tan intensos que espesan el ambiente: incienso, caoba, manto de virgen, resinas,…  Escucha algo que parece un lloro a lo lejos, y le resulta familiar. Todavía no puede pensar con rapidez, las ideas pasan lentas, pastosas, por su cabeza, como adaptándose a un nuevo estado; como después de una mala noche de borrachera en la que te levantas de la cama sin saber muy bien si sigues soñado. Las campanas se han quedado atrás, los lloros han aumentado de volumen y la tierra cada vez huele más fuerte, con una presencia ácida de tierra oscura, y recuerda aquellos días de lluvia en los que jugando al fútbol en el callejón la pelota se iba al caño embarrado.

Todavía no es consciente de dónde está ni de qué ocurre; lo hará en unas horas cuando los murmullos se hayan ahogado, cuando la oración termine, cuando su olfato sea capaz de distinguir entre la tierra el mármol y empiece a escuchar los sonidos muertos del camposanto.

¿Quién es?

24 de enero 2008

!Toc, to, toc! Llaman a la puerta en la noche.

No espera a nadie aunque ya sabe quien está detrás.

Published in: on enero 24, 2009 at 12:32 am  Comments (1)  
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Cementerio2

23 de enero 2008

El cementerio está cerca.

Uy, no me suena nada bien esa tos! -dijo ella, antes de meterse en la cama.

Habría de acordarse de aquellas palabras la viuda un par de días después.

Published in: on enero 23, 2009 at 1:19 am  Dejar un comentario  
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Plof

22 de enero 2009

Dícese del sonido que hacen al caer una tras otra y golpearse con el suelo las letras P-L-O y F.

Published in: on enero 22, 2009 at 1:47 am  Comments (3)  
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Casi todo

21 de enero 2008

Cuando despertó hizo repaso de todas sus pertenencias. Su cartera, cargada de billetes aún sin estrenar y tarjetas magnéticas de plástico. Su ropa perfectamente planchada y colgada en perchas separadas en el armario, sus zapatos de imitación cocodrilo junto a la cama, su neceser de aseo rebosante de cremas antiarrugas, lociones para la fatiga y agua de colonia. Las pocas cosas que quedaban en la maleta tampoco parecían haber sido revueltas y el pequeño maletín donde guardaba documentos, chequeras y los papeles de trabajo también presentaba el aspecto perfectamente ordenado como lo dejó antes de irse a la cama. Dió varias vueltas por la habitación del hotel intentando encontrar algo que hubiera podido perder, un pequeño objeto que se hubiera extraviado en la últimas horas. Hizo un inventario mental de todo lo que le pertenecía, de cada cosa que había traído de casa y que pudiera haber decuidado. Nada. Lo tenía todo. Aunque tenía la seguridad de que durante la noche algo importante había desaparecido sin dejar rastro. Nunca pudo darse cuenta que lo único que había perdido y que nunca conseguiría recuperar era un día de vida.

Published in: on enero 22, 2009 at 1:36 am  Dejar un comentario  
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Apoyo

20 de enero 2009

Nadie sabía mejor que él lo que significaba no tener nada más en lo que apoyarse que una botella de jack Daniels.

Published in: on enero 21, 2009 at 5:12 pm  Dejar un comentario  
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Microrrelatos

19 de enero 2009

Escribía microrrelatos. Pensó que ya no podía dar más de sí cuando fue incapaz de escribir nada después del título.

Published in: on enero 21, 2009 at 5:11 pm  Dejar un comentario  

Moleskine

18 de enero 2009

De vez en cuando necesitaba dejar el blog y escribir en su vieja Moleskine. Era algo así como volver a poner los pies en la tierra.

Cumpleaños

17 de enero 2008

37,36,35,34,33,32,31,30,29,28,27,26,25,24,23,22,21,20,19,18,17,16,15,14,13,12,11,10,9,8,7,6,5,4,3,2,1.

Por días 13.514, por horas 324.336, por minutos 19.460.160, por segundos 1.167.609.600. Mil millones de segundos, mil millones de inspiraciones de vida. Se sentía cansado al pensarlo pero tremendamente feliz.

Punto

16 de enero 2008

Justo antes de haber terminado la frase ya se estaba arrepintiendo de haberla escrito. Instintívamente la tac´hó longitudinalmente con una ondulada serpiente de tinta azul. Continuó escribiendo seguido intenando obviar el error, haciendo como si nada hubiera ocurrido. Pudo seguir dos líneas, pero empezaba a notar que cada vez le costaba más y más escribir. Intentaba dibujar con su pluma cualquier cosa pero, sin saber cómo, volvía a escribir aquella frase que había dejado en el pasado unos minutos antes. Volvió atrás yvolvió a escribir por encima de aquel simple tachón, escribir decenas de veces para ocultar el primer escrito. Pensó: hecho, esto no lo resucita nadie; y lo intentó de nuevo. Pudo avanza poco más de treinta palabras y notó como bajo el papel una mancha de color azulado parecía esconderse entre capa y capa de fibras de celulosa. Volvió la hoja para ver si era algún pequeño defecto, pero por el envés la hoja estaba perfecta. Intentó no hacer caso a la mancha pero cada vez era más y más oscuro confundiéndose con el trazo de lo nuevo que escribía. Sabía de dónde venía, así que volvió al tachón sobre tachón y se quedó un rato pensando. Sí, la verdad es que todo era bastante absurdo y científicamente era difícil de mantener la tesis de que todo era debido a aquella primera mala frase.

Si soy capaz de borrar aquello, ya no habrá nada que me persiga -pensó, y se encaminó al escritorio a buscar una de esas gomas grises ásperas que quedan siempre rodando en la parte de atrás del cajón de escritura. Le dedicó más de hora y media a borar con suavidad pero insistencia la frase con el riesgo de desgarrar la hoja de papel a causa de la abrasión. Parecía hacer desaparecido; no había sido fácil pero merecía la pena. Continuó adelante en el relato.

pasaron menos de dos líneas cuando algo casi le hace caer del asiento. Las palabras parecían tiritar, y no en una forma metafórica. Notaba como las palabras se movían perdiendo la continuidad. Rápido fue a buscar las gafas de presbicia y al volver no podía dar crédito a lo que ocurría en aquella páginas. Como en una marcha militar o esas gigantescas ceremonias inaugurales de juegos olímpicos, todas las palabras, habían subido y bajado, recorrido páginas, cambiado complementos, artículos y adjetivos y se habían reagrupado repitiendo decenas de veces la frase que creía haber borrado definitivamente de su vida.

Fue justo en ese momento cuando asumió que aquella frase no iba a ser fácil de borrar. Sí, sabía que había sido sólo un error en una obra que ya tenía una extensión de más de doscientas páginas y que no debería condicionar pasado y futuro. Pero así era. Probó con la química más agresiva, sometiendo aquellas hojas a las más caústicas soluciones e intentando arrancar trozos, hojas enteras, pero nada, la frase siempre aparecía por algún lugar. Pensó en escribir un prefació para adelantar el error y preparar a los lectores al momento, o un epílogo para explicar al final el por qué del mismo. Pero tampoco parecían solucionar mucho y la explicación se complicaba tejiendo una obra superior a la primera. Se apuntó a dos cursos de escritura creativa y uno de mecanografía como terapia con infructuoso resultado.

A punto estuvo en varias ocasiones de tirar todo por la borda, desprenderse de todo para poder al fin olvidar. El fin dramático, su obra en el cubo de basura, para enterrarlo todo; y empezar una nueva vida en el campo, escribiendo haikus.

Aquella mañana, sin fuerzas para buscar nuevas soluciones aquella frase navegó por su mente, como uno de esos letreros digitales que van corriendo frases en dígitos rojos: “Las mejores soluciones so las aparentemente más sencillas”. Corrió hasta el cuaderno que había sido la pesadilla de sus últimos dos meses, tomó el bolígrafo del comienzo e intentando controlar un ligero temblor dibujó un pequeño punto al final de la frase. Pasó una página, y comenzó un nuevo capítulo.

Published in: on enero 17, 2009 at 10:44 am  Dejar un comentario  

Náufrago

15 de enero 2008

Me subía la habitación justo en el momento en que noté que las palabras empezaban a amontonarse, como naúfragas aferradas a la lengua en un océano de gintonic. Me dí cuenta que debería haberlo hecho antes después de casi cinco minutos intentando abrir la puerta de una habitación una planta más abajo.

Published in: on enero 15, 2009 at 10:49 am  Dejar un comentario  
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Sirenas y ranas

14 de enero 2008

El otro día me cayó una sirena del cielo. Caía una tormenta tremenda y circulaba en una carretera casi desierta paralela a la interestatal, observando como los rayos se clavaban en las montañas de hierro al frente. Circulaba a escasos veinte kilómetros hora cuando se precipitó sobre el capó del coche: la más bella sirena que jamás pude imaginar, de largos y ondulados cabellos y doradas escamas. Desde entonces vive conmigo en casa. Hoy he leído que debido a nosequé efecto de corrientes de aire y humedad hay otra gente a la que le llueven en plena calle o se le estrellan en el parabrisas rana de casi un kilo. Noshemos mirado y no hemos podido contener una carcajada.

Todo y nada

13 de enero 2009

Lo tenía todo y sentía que no tenía nada.

Published in: on enero 13, 2009 at 5:13 pm  Dejar un comentario  
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Voluntad

12 de enero 2008

Lo único que nos diferencia de los animales es nuestra voluntad para no dejarnos arrastrar por los instintos.

Lo sabía, pero el deseo era irresistible, así que se convenció de que era un eslabón perdido en la evolución.

Published in: on enero 12, 2009 at 11:39 pm  Comments (1)  
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Tejía y tejía

11 de enero 2008

Penélope tejía y tejía. Tejía por el día y destejía por la noche. Cuando llegó Ulises de un largo viaje, le traía de regalo una bufanda de tricot. Y punto.

Viejas

10 de enero 2008

Desde hace mucho tiempo mantuve una teoría: existían diferentes especies, o subespecies, dentro de la humana. Una cosa así como en la Guerra de las Galaxias, que habían más de seis millones de billejos de distintos planetas y sistemas. Hay uno de estos especímenes que a mi me ha llamado durante mucho tiempo la atención: es esa viejecilla pequeña, que te encuentras siempre de repente, al doblar una esquina, cargada de bolsas verdes, o arrastrando un desvencijado carrito de compra del que siempre salen unos nabos o un poco de perifollo. Nadie repara en ella, porque es la no existencia, andan muy despacio, arrastrando unos pies enfundados en botines de andar por casa normalmente de un color pardo y casi nunca a juego con los calcetines, tobilleros y montados sobre unas medias o leotardos también pardos. Estas abuelas siempre llevan el pelo corto, normalmente desordenado y perinado a lo chico, sin pintar y lleno de canas; alguna vez una gran horquilla sujeta el flequillo, pero lo más usual es una cresta por la parte trasera fruto de muchas horas de molde de sillón de orejas. Nadie las ve, nadie repara en ellas, porque, como digo, paracen no existir, parecen ser el últim álito de algo que ya está en otro sitio, la cola fugaz de algo que brilló hace mucho tiempo, pero que es ceniza, apenas pavesa de fin de fuego. Cuando yo las veo intento hacer recuento de la cantidad de capas que llevan encima; estoy seguro que no tienen más armario que lo que llevan encima y que no cambian de ropa de la noche al día. Las capas de ropa, de toda una extensa gama de grises y negros, se amontonan como en una cebolla, dando un aspecto de vieja pelota acolchada. Tal vez como las serpientes van mudando capas entre el invierno y el verano, son seres atérmicos que no necesitan cambiar la vestimenta de una estación a otra. Siempre las encuentras paseando por la calle, tirando del carro, haciendo multiples paradas a un lado de la acera, quietas como estatuas de sal, oteando el horizonte. No, no se paecen en nada a ese otro especimen de vieja de carnicería, que frecuenta cada día los mismos establecimientos, para comprar un día un pepino, el otro un hueso de cerdo, para llenar así, con calor de tendero, una casa vacía. No, esta otra nunca entra en ningún establecimiento, siempre anda y anda y anda. El otro día e pase todo el dí persiguiendo a una, intentando desmontar esta teoría pero vagó todo el día de una calle a otra sin ni siquiera entrar en una cafetería a hacer sus más básicas necesidades. Claro, yo creo de todas formas, que son seres preparados para valerse en estas condiciones y no sufren dolor por entumecimiento de los sentidos. Nunca hablan. O tal vez sea que no escuchan. Parecen murmurar una lejana letanía en una boca desierta de dientes, y cuando pasas a su lado muchas veces se quedan mirándote como si te penetrasen, como si pudieran atravesar tu piel y ver lo que hay más allá. A mi se me congela la sangre. Me sorprende la homogeneidad de esta especie; en otras hay muchas sub sub especies, pero en ésta los rasgos parecen calcarse de una a otra, los modos, hábitos y costumbres son extraordinariamente coincidentes.

Llevo años, persiguiendo y catalogando a esta especie, pero hoy he tenido una duda. Algo en lo que no habia pensado antes. ¿Y si sólo existiese un ejemplar de esta especie, que se moviese, invisible a las miradas, a una gran velocidad que le permitiera parecer estar en distinto sitios simultáneamente? Llevo meses investigándolo, y, la verdad, tiene coherencia, y los pequeños detalles: una carrera en a media, un mechón levantado a la altura de la oreja, el color del perifollo, parecen coincidir de unas a otras. Estoy completamente convencido de mi teoría, tanto que he decidido buscarla y hablar con ella. Llevo más de una semana buscándola, pero ha desaparecido.

Published in: on enero 11, 2009 at 10:16 am  Dejar un comentario  
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Conejo Blanco

9 de enero 2008

Se llamaba Alicia y llevaba persiguiendo a un conejo blanco durante todo el día. De repente, detrás de unos arbustos sobre los que descansaba la sonrisa de gato a rayas vio moverse algo. Sacó su escopeta semiatumática Stoeger 2000 y descargó dos cartuchos sobre el animal.

Dependencias

8 de enero 2008

Llevaba más de tres años de no probar ni una gota de alcohol pero seguía asistiendo a aquellas reuniones de A.A. todos los martes. Nadie daba un consejo, nadie daba una réplica, tan sólo cada uno contaba su experiencia y cómo había pasado la semana. Ella mentía. Sabía que estaba ya recuperada, que no había vuelto a tomar una sóla copa desde la primera reunión, pero si lo reconocía ya no tendría una excusa para seguir yendo. Probó con clases de yoga, con cursos de macramé y pintura y hasta con el bingo. Pero no era lo mismo; desde el fin de semana ya no pensaba en otra cosa más que en el siguiente martes.  Y así en cada sesión se inventaba una recaída, una copa furtiva o un problema que enjugar con alcohol. Todo para continuar en el programa, para continuar con aquel ritual que se había convertido ya en parte de su vida y del que no sabía cómo desengancharse.

Diamante

7 de enero de 2009

Era el más bello entre todas las joyas del escaparate. 565 euros en una pequeña notita apenas visible desde el cristal, pero que le enorgullecía como lo más caro de aquel paño rojo. Sus compañeros, una gargantilla, unos pequeños zafiros en pendiente, un sello de oro y unos gemelos no llegaban ni a los trescientos. Él era el diamante, y lo decía como si dijese yo soy el rey de la selva. Soy lo que véis, limpio y transparente. Pero la verdad es que las luces de la calle disparaban cientos de brillos alrededor. Le gustaba pavonearse, cegar con sus destellos a sus compañeros de escaparate, ocupar el centro de todas las miradas. Fueron dejándole sólo en sus aires de grandeza, la plata salió primero, las perlas, el oro de tres colores, incluso algún que otro titanio. La bisutería era la reina. Todo. Menos aquel facetado iridiscente, magnificente, prepotente y engreído brillante. Hoy entraron rebajas y lo bajaron de nuevo a la cámara hasta las siguientes navidades, en una oscura cajita de terciopelo negro.

Reyes

6 de enero 2008

Pidió una metralleta para reyes, por si acaso.

Se llamaba Michel, tenía 8 años,cristiano y vivía en Jerusalem.

Published in: on enero 6, 2009 at 11:45 pm  Dejar un comentario  
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Dios no existe

5 de enero 2008

Le hizo gracia la campaña de publicidad en los autobuses: Probablemente Dios no existe disfruta de la vida.

Donó a través de Paypal 30 euros y firmó sin pensárselo dos veces: Dios.

Aire

4 de enero de 2008

No se si alguien se ha dado cuenta pero existe aire entre las cosas. Si, ya se que parece una tontería, que desde pequeños aprendemos en el cole lo que es el aire es esa mezcla de gases que forman la atmósfera y que quedan sujetos a la Tierra por la fuerza de la gravedad. Pero no es eso. Ella veía más que una mezcla de nitrógeno, oxígeno, vapor de agua, ozono, dióxido de carbono y demás sustancias. Ella descubrió su presencia como algo que ocupaba un espacio, un ente que rellenaba los huecos de cualquier rincón de la vida. No veía personas, sino el espacio formado de aire que mediaba entre ellas; y no veía objetos sino la forma invertida que dejaban en aquel conjunto de gases. Su impresión de la vida se parecía cada vez a un vaciado en yeso de todo lo existente, a un negativo de la materia compuesto de aire. Y llegó a apreciar cómo, auquello que era su realidad se deformaba al tiempo que ella lo respiraba; era como beberse la existencia, las formas corrían, se deslizaban o fluáin formando extrañas figuras. Si entraba en una habitación corriendo su realidad se arremolinaba alrededor de su cuerpo y la arropaban decenas de corrientes. Notó también que las formas que dejaban las cosas en el aire permanecían unas décimas de segundo con la forma del objeto que se encontraba en el lugar. Llegó incluso a ver cómo el aire entraba en sus pulmones, tomaba forma, circulaba en forma de pequeñas moléculas de oxígeno por su torrente sanguíneo y volvía a ser expulsado más cargado de anhídrido carbónico con su respiración.

Con el tiempo aquellos juegos se convirtieron en una pesadilla. Ya no era capaz de conseguir invertir su visión y el mundo desapareció ante sus ojos que sólo observaban masas de aire. Corrientes que tomaban extrañas figuras que le perseguían, la acosaban, le despertaban por la noche con una tos y le erizaban la piel con una caricia helada.

El otro día se la encontraron ahogada en la piscina de su casa, rodeaba de decenas de globos de colores inflados.

Antipódico

3 de enero 2008

Su amor era antipódico. Intentaron distanciarse pero les fue imposible.

Published in: on enero 3, 2009 at 12:01 am  Dejar un comentario  
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Más allá

2 de enero 2009

Pensaba que con morir todo habrí acabado. Imaginaba que la no existencia borraría cualquier huella de su vida y de sus actos. Preparó metódicamente su suicidio y terminó con su vida. No tuvo en cuenta que aquello que hacía sería lo que le alzaría a la inmortalidad.

Published in: on enero 2, 2009 at 1:51 am  Dejar un comentario  

Viaje

1 de enero 2009

El cementerio estaba cerca. Decidió que siendo el sepulturero se merecía un último viaje. Así, en el suelo y con el último álito de vida, tiró del teléfono y llamó a una ambulancia.