Bajo y sobre

5 de noviembre 2008

Bajo el asfalto duerme una playa. Una playa de arena fina y caliente, salpicada de conchas, piedras rodadas y cristales de bordes torneados. Bajo las líneas discontínuas de aquella avenida, justo en el centro, rompen las olas, una tras otra, una tras otra, con una cadencia que son las comas del paso de cebra. Bajo el bullicio de gran ciudad, bocinas y niños con mocos que gritan -quiero castañas- un remanso cálido y una brisa tranquila. Bajo un coche una tortuga. Hay marea alta bajo Callao y temporal bajo Gran Vía. Una señora de tacón afilado cruza corriendo sobre una colonia de moluscos bivalvos que descansan enterrados en la arena. Bajo el asfalto duerme la playa. Sobre la playa vive una ciudad.

Y un perro callejero chupa la sal que se filtra en la acera.

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Published in: on noviembre 4, 2008 at 11:47 pm  Comments (2)  
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Pecados

23 de octubre 2008

Llueve con rabia en la ciudad. Y las gotas estallan con más rabia sobre la calle. Parecen como si quisieran borrar algo. Borran con furia los pecados de la ciudad, y se llevan por delante la lujuria desordenada e incontrolable de os amantes en los portales, la gula del exceso de la noche, los grandes banquetes y las mesas engalanadas del señor alcalde. Las gotas que estallan en las aceras barren con el deseo de dinero y riqueza excesiva, y con ellos corren la economía de mercado, el capitalismo y el consumismo. El agua se lleva también el olvido, la tristeza y la pereza; fuera depresiones. Con ellos y dejándose llevar por los regueros que forma la lluvia en el asfalto corren paralelos la ira, el enfado, la violencia y los deseos de venganza. Corren hacia las alcantarillas el deseo de poseer y con él el de privar. La envidia tiñe de verde la corriente. Corren los pecados por las calles con soberbia y orgullo sin saber que terminarán en las alcantarillas.

LLueve con fuerza. A la mañana siguiente la ciudad parecerá más limpia.

Llueve

7 de octubre 2008

Llueve,

Una pareja de novios corre a prisa intentando resguardarse en el zaguán.

en la ciudad llueve,

El chino de la esquina guarda los bocadillos que se humedecen, sin bocas hambrientas en una fría noche de jueves. Puto negocio.

sobre los vidrios llueve,

Juan llega cansado a casa. Un día negro de trabajo. Mejor borrarlo. Un gintonic en casa y a dormir.

encima de las cabezas llueve,

La furgoneta de los gitanos recoge jierro enmohecido.

lluvia que moja la ciudad,

Antonio barre la puerta y echa el cierre al bar. No se dio mal la noche, aunque el partido fue una mierda.

a todos por igual,

Corro calle abajo, y no se por qué, me gusta esa sensación del agua corriendo por mis orejas.

llueve.

Published in: on octubre 9, 2008 at 12:25 am  Comments (1)  
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