Me compré un sueño

8 de febrero 2009

Hace un tiempo me compré un sueño. Y lo digo en el más estricto sentido de la palabra, porque pagué por él. Tengo cierta querencia a las gangas y éste, la verdad, estaba a un precio que no pude resistirme. Lo compré, digo, llegué a casa y lo dejé en la estantería el salón. Sí, ya se que comprarse un sueño y dejarlo por ahí en cualquier parte sin hacerle caso no es algo muy común, pero como era de saldo pensé que mejor le daba un poco de tiempo para que no se sintiera muy agobiado. No quería ir y decirle: venga, te compré, ahora  a darme lo que es mío, satisfaz mi sueño. No hice eso; como digo lo dejé allí en la estantería, junto a unos libros a medio leer a ver si reaccionaba.

Pasaron unos día, y cada vez que pasaba cerca lo miraba para ver si había despertado, si estaba en condicioes para cumplir su labor, pero lo cierto es que parecía no quer trabajar. Yo me fui acostumbrando a verlo allí, como parte del mobiliario. Los amigos, cuando venían a casa me preguntaba por él, y yo les decía, nada un sueño que compré y estoy esperando a ver si algún día se realiza. Raro eres tío, em dijo Alicia aquel día que vino a cenar.

Han pasado más de siete meses y hoy, no sé por qué, le he dado la vuelta y me he encontrado el número del Servicio Técnico inscrito en letras pequeñitas debajo. He estado tentado en llamar, mandarlo arreglar, pedir que me lo cambiaran por otro, no se, decirles que me devolvieran el dinero si no habia otra solución. He pasado u rato largo co el sueño en una mano y el teléfono en la otra. El final no he llamado. Creo que me acostumbré a tener un sueño irrealizado ahí, esperando, sabiendo que en cualquier momento puede ocurrir algo que lo ponga a funcionar.

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Published in: on febrero 8, 2009 at 11:01 pm  Comments (2)  
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Ilusión

22 de julio 2008

El náufrago tiró la botella al mar y vivió el resto de su existencia esperando una respuesta. Cada día soñaba que llegaría a algún puerto, leerían su nota de auxilio y le rescatarían de inmediato. Vivió 28 años en aquella isla. Concretamente 28 años, 4 meses y dos días. Con la ilusión de que en algún momento llegara su mensaje. La botella aún vivió más, allí en el fondo, entre los corales. A escasos veinte metros de donde la tiró al llegar a la isla.

6-0

11 de abril 2008

El partido comenzaba con dominio de su equipo. Los chicos parecían estar inspirados en esa mañana de domingo. Pero muy pronto, sin saber exáctamente por qué, la situación se torcería: el medio campo no funcionaba y no se llegaba arriba con claridad. El equipo contrario parecía que remontaba. Una internada por la banda derecha del nº 10 lograba centrar hacia la frontal del área pequeña. Pero el delantero no acertaba a rematar a portería y perdía una buena ocasión para adelantarse en el marcador.

Fueron los contrarios los que marcaron primero. Un chute desde fuera del área cogía rosca hacia la escuadra derecha de la portería, colándose sin que el portero pudiera hacer nada por evitarlo. Corría el minuto 23.

Sus chicos seguían perdiendo oportunidades. De nuevo el 11 en un pase largo saltaba por encima de la defensa, y volvía a marcar. Minuto 28 de la primera parte.

Cuando comenzó a hacer cambios, el partido ya estaba perdido. No habían llegado al 10 de la segunda parte cuando tras el saque de un corner, que pasó a Juanito, el balón le hizo un caño al portero y volvieron a marcar. Tras el 3-0 vino el desplome, y las oportunidades se precipitaban para el equipo visitante terminado con un estrepitoso 6-0.

Cuando los chicos se presentaron ante el Mister, en el vestuario, éste no pudo contener las lágrimas. No quería que lo notasen pero sentía que todo había acabado. No era sólo el equipo, ni haber perdido el último partido de la Copa entre colegios de primaria. Había acabado seguramente el proyecto que había creado 16 meses atrás y su última esperanza de ser entrenador de los chavales del colegio. Y era lo último que le quedaba.

Published in: on abril 13, 2008 at 8:57 pm  Dejar un comentario  
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