Fechas

14 de julio 2008

Sabía que no era 14 de julio sino 5 de agosto. 22 días de diferencia, qué más da.

Pensó que era 14 de julio y no 5 de agosto. 22 días de diferencia. Casi nada.

Quiso que fuera 14 de julio y no 5 de agosto. 22 días de diferencia, pero no podía ser.

Soñó que era 14 de julio y no 5 de agosto. 22 día de diferencia, y no pudo seguir.

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Hola

13 de julio 2008

-Hola, ya llegué. -dijo inflando bien el pecho.

-¿Qué tal?, ya estoy aquí, -insistió, mirando de reojo a ambos lados.

– Bueno, pues eso, que ya he vuelto, -bajó un poco el volumen.

Dos toses forzadas, coff, coff, retornaban de vuelta en la soledad, coff,coff.

Se sentó en el suelo y sibó, fíííííííííííííííí. Como si nada ocurriese, fiiiifuuuufiiiiiii.

-De vuelta -se dijo en bajito- aquí, ya estamos.

Toc, toc, toc,… toc, toc, toc, repiqueteaban los dedos en el suelo.

Blanco infinito.

– Hoooooola -cantaba con una sonrisa medio infantil que ocultaba un Séqueestáisahí.

Intercambios

8 de mayo 2008

Habían hecho un intercambio de casas: la casa de Madrid por la de París. No se conocían de nada, tan sólo unas referencias a través de la web en la que ambas ponían las fotos de sus apartamentos, sus preferencias y fechas disponibles para el intercambio. Una se llamaba Anne y la otra Susana. Ambas casas compartían, tal vez, lo que llamaban estilo Bobó: una mezcla de aire bohemio y burgués, con elementos rústicos y reliquias de viajes realizados. A Susana le gustaban las flores y su casa de Madrid estaba llena de ellas: naturales, en maceta, en jarrones, secas o pintadas. A Anne le gustaban los objetos orientales: farolillos, cuadros, inciensos y platillos. Y fue justo eso, lo diferente, lo que a cada una le enamoró de la otra casa cuando hicieron el intercambio.

No lo tenían planeado. Es más, nunca antes se les hubiera pasado por la cabeza tal idea, pero surgió. Al mismo tiempo, separadas por miles de kilómetros, decidieron cambiar sus vidas: Anne sería Susana y Susana Anne. No tuvieron que decirse nada. El día en el que ambas tenían que regresar a sus hogares, sencillamente no lo hicieron y empezaron a vivir la vida de la otra. Susana se dedicaría a la escritura para una revista de moda francesa y Anne al diseño de interiores. Y fue sencillo; unas cuantas excusas a los amigos y en unas semanas todo funcionaba como si siempre hubiera sido así. Fueron más de ocho meses en los que cada una consiguió hacerse con las costumbres, gustos y gestos cotidianos de la otra. Vivían felices con esa segunda vida; se sentían cómodas viviendo en una piel prestada.

Todo hubiera ido bien si no hubiera ocurrido aquello: Anne empezó a colocar farolillos en la casa de Madrid y Susana compró macetas para los balcones de la casa de París.

Published in: on mayo 12, 2008 at 11:56 pm  Dejar un comentario  
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Independencia

6 de abril 2008

Por su cabeza había vuelto a rondar una idea que ya creía había enterrado. La adornaban aquellas praderas junto a su casa entre el lago Escutari y el valle del Drin. Se llamaba Marko, rondaba los cuarenta, era abogado, como su hermano, quien lo había traído a España después de lo del 99. Junto a él, también, acababa de montar una modesta peluquería de hombres, con los ahorros de unos años en la costrucción, en una calle de Carabanchel alto. Rasuraba cogotes, afilaba bigotes y despuntaba flequillos, mientras su cabeza ensoñaba viejos amigos a ritmo de una música de su niñez.

Tres días antes, habían anunciado la independencia de Kosovo, y una idea casi olvidada había vuelto a rondar por su cabeza.

Published in: on abril 6, 2008 at 9:44 pm  Dejar un comentario  
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