… narrativos

23 de noviembre 2008

Bajaba por San Andrés, la vista baja, como buscando algo en las losetas grises que formaban la acera hasta llegar a la plaza. Susurraba algo entre dientes.

-.-

– No se lo que quiere; por mucho que me pregunto no se lo que puede querer. Quiero que me cuente lo que hay detrás de todo. Cuando llegue a la plaza se lo digo, directamente, no puede seguir jugando conmigo así.

-.-

Intentaba aclarar sus ideas. Saber por qué ella le citaba una vez más. Ella le esperaba tomndo un te con limón sentada frente a la ventana y le diría que aquello, aquello que habáin llamado sin serlo, su relación, había terminado. Él andaba cabizbajo, mirándose los zapatos, intentando encontrar un motivo que no fuera aquel para la cita de urgencia. Antes de doblar la esquina con la Palma un coche, excesivamente rápido, excesivamente despistado, acabaría con su vida. Quince metros escasos de la plaza.

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Cumpleaños

20 de septiembre 2008

Cumpleaños feliz, cumpleaños feliz, te deséamos Leo, …

Se cruzaba los pies por debajo de la mesa. La gente pediente en las velas. Las velas que Leo, siete años, y sus amigos, iban a soplar tan pronto terminase la canción, que ya había escuchado al menos tres veces en su honor ese año en otras tantas ceremonias que nunca parecían satisfacer a su madre, amante de las celebraciones.

Se habían separado hacia cuatro años, pero aún conservaban amigos en común y se veían en alguna que otra fiesta como aquel cumpleaños. Y, claro, también estaba Jara, siete años, fruto del pasado y nexo irrompible entre la pareja. Esa era sin duda la razón de que sus vidas no hubieran tomado caminos completamente contrapuestos después de la separación; tenían, más bien, la sensación de vivir una especie de vías paralelas que intentaban no cruzarse con excesiva frecuencia. Y cuando lo hacían, sólo sexo, nada más.

Se sentían como adolescentes bajo la mesa, en el jardín. Un corro de niños ayudaban a Leo a soplar las velas de una tarta de galleta y dulce de leche argentino. Minutos antes él le había dicho: qué guapa te veo. Y ella no había sabido qué responder.

Jara era íntima de Leo, compartían amigos, salidas de fin de semana, vacaciones y algún que otro cumpleaños. Él era amigo del padre de Leo y ella mantenía relación casi con todos los que se encontraban en el jardín aquella tarde: amigos, compañeros de trabajo y gente relacionada con el mundo de la comunicación.

No se miraban. Aunque sus piernas se acariciaban, arriba abajo, arriba abajo; hacían como que no perdían la atención de aquellas velas azules sobre galleta. En aquel momento se hubieran girado y se hubieran besado, pero había mucha gente. Mucha gente que hablaría. Su separación había sido muy sonada como para andarse ahora con esas tonterías de adolescentes.

Hola mamá, hola papá -se acercó Jara; las piernas se desentrelazaron- me gusta veros felices.

Una mirada de complicidad se cruzó entre ellos. Las velas se apagaron y el jardín se llenó de aplausos. Cada uno pensó su deseo.

Entendimiento

16 de agosto 2008

Él disfrazaba con sus pensamientos su mirada. Ella conseguía disfrazar con su mirada sus pensamientos.

Se miraban y sabían en lo que pensaban.

Published in: on agosto 23, 2008 at 11:24 pm  Comments (1)  
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Contrarios

28 de julio 2008

A ella le encantaba viajar, ver mundo y conocer nuevas culturas.

A él le angustiaba salir de casa, odiaba los aviones y gozaba durmiendo cada noche en su cama.

Disfrutaban juntos preparando las maletas.

Destino

6 de mayo 2008

Él saludaría al entrar en casa- ¿Qué tal? -y le daría un beso en la mejilla.

– Bien, preparando algo para cenar ¿te preparo algo? Me hacía un sandwich, estoy agotada.

– Bueno, tomaría uno igual. Me ducho y te acompaño. ¿Qué tal fue el día?

– Como todos. Un horror. Siete visitas,una casa apalabrada y se ha caído una venta que cerré la semana pasada. La crisis parece que hace mella en el sector -respondería ella sin levantar la mirada de las dos rebanadas que untaba con mayonesa- ¿Y tú?

– De nuevo bronca con el jefe; está de los nervios desde que se conoció la noticia de la fusión; parece que él está de los primeros en la lista de despidos de la nueva dirección. Al margen de eso todo bien. Por cierto ¿llamaste a los del seguro? -le preguntaría él mientras se iba desabrochando la corbata.

– Llamé, pero dicen que tardarán un par de días en venir a tasar los daños. No hay forma de hacerlo antes.

– Bueno, me meto en la ducha. Salgo en cinco minutos.

La cena, dos sandwiches de queso, rúcula y mayonesa, mientras echaban un ojo al nuevo reallity de moda en la tele. Varios comentarios al respecto del trabajo y a un encuentro con una antigua amiga del cole, mientras hacía unas compras en el centro comercial al lado de su trabajo.

Por la noche, sexo tibio y siete horas de sueño, hasta las siete y media que sonaría el despertador como cada mañana.

Nada diferente al resto de los días. Pura normalidad. Vida en pareja. Aunque los dos sabían lo que no decían.

Sabían que a las dos semanas ella llegaría a casa y en vez de una propuesta de cena le plantaría, sin previo aviso, su propuesta de divorcio, sin dar más rodeos. Él la aceptaría sin pedir más explicaiones.

Published in: on mayo 7, 2008 at 12:19 am  Comments (1)  
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