Superviviente

25 de octubre 2008

Desde siempre había sentido una especie de vacío; no sabía decir qué era pero había algo que no encajaba. Nunca antes había pensado en eso, pero la ausencia de fotos de su madre embarazada no paraba de derle vueltas en la cabeza.

Sus primeros recuerdos se detenían en una casita con jardín, y sus padres junto a él. No podía, por más que lo intentaba, ir más atrás. Si lo hubiera conseguido se hubiera visto a si mismo, 32 años años atrás, con tan sólo cinco meses, aquella noche del 19 de noviembre, después del golpe. Envuelto entre almohadones en un ropero fue el único superviviente de las granadas y los gases lacrimógenos que lanzaron por las ventanas.

Una señora bajita y de pelo blanco, abuela de mayo, estaba a punto de encontrarle, aunque él todavía no lo sabía.

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