Poesía para engañar

12 de noviembre 2008

Se sentía como una pavesa renegrida a punto de apagarse, como el moho escondido bajo las hojas muertas de otoño, como una grieta que avanza y enseña las tripas de la desolación, como carne muerta que no vuelve a respirar, como restos de nubes en un cielo sin luna.

Se veía como los cascotes de una escultura antigua roída por el tiempo, como el canto gastado por el beso del agua, como un aire respirado, como viruta de madera, como hoja de flor marchita, como un campo después de la siega.

Buscaba el sinónimo heróico, la imagen poética, el sueño épico con el que enmascarar la realidad de como se veía y como se sentía, como una vieja chocha, agotada, cansada, arrugada y desolada al descubrir que se le había escapado el tiempo sin vivirlo y que no había forma de dar marcha atrás.

Poesía

20 de agosto 2008

Quisiera escribir mis versos más bellos esta noche. Imitaba al chileno en una bella carta salmón.

Quisiera crear un poema que acaricie tembloroso este papel. Corregía.

Quisiera decirte te amo como jamás te dijeron. Retocaba más directo la frase a su amada.

Quisiera expresar con mi pluma lo que mi corazón siente. Poetizaba engolado.

Quisiera transmitir mis anhelos profundos para que conozcas mi alma desnuda. Volaba afectado.

Mientras, su pretendida gritaba en la cama con otro poeta más decidido.