Césped

3 de septiembre 2008

Costaba apaciblemente el césped. Sí. Esa podía haber sido la descripción más realista de la estampa, para alguien que pasease justo en ese momento junto a su jardín y lo viese. Pafrecía que disfrutaba de aquella tarea y que no existía nada más alrededor. Las ruedas confort con desplazamiento especial lograban un desplazamiento suave. Unos cuarenta milímetros de cesped Ray Grass bastante maduro, plantado hacía por lo menos diez años. Utilizaba una helicoidal HD-340, último grito, para reemplazar a su antigua máquina rotativa, incapaz de cortad el césped a menos de dos centimétros de altura. La verdad es que nunca le gustó elcésped por debajo de los dos centímetros, pero le reconfortaba la idea de saber que tenía la mejor cortadora de césped del mercado. Utilizaba un motor de cuatro tiempos, con compartimentos separados para el aceite y el agua y se pasaba casi media hora revisando los niveles de ambos.

Podía pasarse así toda la mañana. Primero rasuraba con esmero el césped, afeitataba los viejos setos y quitaba siempre al final, justo antes de pasar el rastrillo para recoger todo, la hojarasca de los árboles grandes de la parte trasera.

Normalemnete ocupaba tres horas en la tarea pero hoy llevaba casi cuatro.

Parecía que disfrutaba con esa tarea. Parecía. Para alguien que pasease justo en ese momento cerca de él. Pero que no supiera nada más. El resto sabíamos que pasaba tantas horas en el jardín para mantener la cabeza ocupada en algo. Para no pensar en lo otro.

Destino

6 de mayo 2008

Él saludaría al entrar en casa- ¿Qué tal? -y le daría un beso en la mejilla.

– Bien, preparando algo para cenar ¿te preparo algo? Me hacía un sandwich, estoy agotada.

– Bueno, tomaría uno igual. Me ducho y te acompaño. ¿Qué tal fue el día?

– Como todos. Un horror. Siete visitas,una casa apalabrada y se ha caído una venta que cerré la semana pasada. La crisis parece que hace mella en el sector -respondería ella sin levantar la mirada de las dos rebanadas que untaba con mayonesa- ¿Y tú?

– De nuevo bronca con el jefe; está de los nervios desde que se conoció la noticia de la fusión; parece que él está de los primeros en la lista de despidos de la nueva dirección. Al margen de eso todo bien. Por cierto ¿llamaste a los del seguro? -le preguntaría él mientras se iba desabrochando la corbata.

– Llamé, pero dicen que tardarán un par de días en venir a tasar los daños. No hay forma de hacerlo antes.

– Bueno, me meto en la ducha. Salgo en cinco minutos.

La cena, dos sandwiches de queso, rúcula y mayonesa, mientras echaban un ojo al nuevo reallity de moda en la tele. Varios comentarios al respecto del trabajo y a un encuentro con una antigua amiga del cole, mientras hacía unas compras en el centro comercial al lado de su trabajo.

Por la noche, sexo tibio y siete horas de sueño, hasta las siete y media que sonaría el despertador como cada mañana.

Nada diferente al resto de los días. Pura normalidad. Vida en pareja. Aunque los dos sabían lo que no decían.

Sabían que a las dos semanas ella llegaría a casa y en vez de una propuesta de cena le plantaría, sin previo aviso, su propuesta de divorcio, sin dar más rodeos. Él la aceptaría sin pedir más explicaiones.

Published in: on mayo 7, 2008 at 12:19 am  Comments (1)  
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