Mal hombre

19 de julio de 2008

Comenzaba dejando la mente en blanco; intentando dejar la mente en blanco. Su cabeza estaba llena de un montón de cosas en las que no le apetecía pensar. Respiraba profundamente, intentando notar la entrada de aire en sus pulmones, manteniendo un par de segundos e intentando notar como se iba cada bocanada por la nariz. Era la única forma para desprenderse del mundo. Poco a poco iba notando, después de cada respiración, que el mundo se alejaba. Cada vez escuchaba el ruido de la calle más lejano, como en un sueño. Era cuando empezaba a blanquearse la mente. Costaba no dejarse atrapar por alguno de sus recuerdos. Las imágenes podían irrumpir en cualquier momento y romper todo el trabajo hecho. No había que pensar en nada, o, al contrario, pensar en una sóla cosa y no salir de allí.

Él prefería la primera de las opciones: dejar que el blanco absoluto se apoderara de su mente. No había otra forma. Sin ese ejercicio que le llevaba unos cuarenta minutos cada noche podía conciliar el sueño. Sino las imágenes abarrotaban su cabeza. La inundaban. La martilleaban. No le dejaban dormir. Imágenes desgarradoras de muerte, sangre y sufrimiento; legado de atroces guerras. Esa había sido su penitencia. Imágenes que le atormentaban y que gritaban dentro de su cabeza que él había sido un Mal Hombre.

Abrazos

18 de julio 2008

Sabía lo que ocurriría en cuanto la abrazara; siempre pasaba lo mismo. Había probado todo tipo de estrategias amatorias y puesto en práctica los consejos de sus amigos, pero indefectiblemente tras el primera abrazo ellas caían dormidas en la cama poniendo el cierre a cualquier posibilidad de sexo.

Aquella noche, como tantas otras, la observaba dormir a su lado, rendida a un sueño apacible, desnuda, en su cama. Aquella era especialmente guapa: un largo cabello rubio caía desordenado a ambos lados de la almohada y sus pechos aún excitados se intuían bajo las sábanas.

Morfeo imaginaba, una noche más, cómo sería el sexo tras ese primer abrazo.

Repeticiones

17 de julio de 2008

Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste. Si piensas como siempre pensaste, harás lo que siempre hiciste.

El profesor le había ordenado escribirlo cien veces en la pizarra de clase. Cuando acabó la supercie negra del encerado, hizo una pequeña pausa, leyó una vez más aquel mantra y continuó pintando por las paredes hasta rodear todo el aula.

Telesiesta

16 de julio 2008

La cabeza del pelotón volvía a perder distancia. Como una cinta elástica, la serpiente multicolor, como gustaba llamarla al comentarist, se alargaba y encogía a ratos. Estaba siendo, sin duda, una etapa más bien monótona, sin ningún momento en el que la emoción vibrase, ninguna escapada, ningún puerto de especial dureza.

Miguel Sánchez Bermejo era el único espectador que quedaba despierto a esa hora, las cuatro diecisiete de un veintitantos de julio. Todos habían ido cayendo, uno tras otro, en el salón de sus casas bajo un calor que en aquellas alturas del año invitaban al siesteo. Don Miguel cabeceaba, con los restos del café sólo todavía sobre la mesa. Llevaba veinte minutos, desde que empezara la carrera, en un tira y afloja con el sueño. En el kilómetro cuarenta y tres doscientos, definitivamente, se dejó abrazar por Morfeo.

El comentarista de la carrera comenzó a bajar el tono de la narración. Pausadamente. Parecía como si el mundo se hubiera ralentizado y todo hubiera perdido el fuelle. “El perro de San Roque no tiene rabo porque Ramón Ramíres se lo ha cortado”. Siempre utilizaba aquella estúpida frase para cerciorarse de que ya nadie estaba despierto.

- Chicos, ya cayó. Descanso de quince minutos. -se le oyó decir en mitad del relato de la carrera.

En la pantalla los corredores iban apartándose en los arcenes de la carretera. Las moto y coches de apoyo también echaban el freno y sus ocupantes salían a estirar las piernas. De los maleteros iban sacando toallas que desplegaban a la sombra. Unos dormían, otros continuaban la partida de cartas interrumpida la jornada anterior. Los menos echaban un trago o un pis tras los arbustos. La pesadez de la siesta veraniega se derramaba con toda su intensidad, como cada tarde en el tour.

Fueron apenas quince minutos. Hasta que en otro punto de la geografía se despertón un telespectador. Julián Moreno Pérez despertaba de un letargo de media hora en el apartamento de la playa.

- Despiertan por Alicante. Todos a sus puestos; cinco y entramos -narraba con tono de megafonía de grandes almacenes el mismo locutor. La pantalla cambiaba por unos segundos a fotofija con subtítulos: Está usted viendo la decimotercera etapa del tour de Francia 2008. Al volver a la cámara de la moto 1 los corredores seguían avanzando impasibles la marcha.

-Kilómetro cuarenta y tres y medio y el pelotón avanza homogéneo - se escuchaba al locutor, con aire adormecido, continuar su relato.

Lucky Marilyn

15 de julio 2008

Le llamaban Marilyn. Rubia, metro sesenta y nueve y unas piernas de locura. Frente al espejo de aquella habitación de hotel se arreglaba el pelo, pasando el cepillo suvemente de principio a fin. Le encantaba cómo le caía ligeramente ondulado a la altura de los hombros. Arreglaba la onda que le hacía en el flequillo y se ajustaba la gargantilla, regalo de su último admirador, de la que colgaba un precioso cristal. Sujetaba la joya con orgullo, como la pieza de un cazador. Diamonds are the best girl friend, susurraba entre dientes.

Estaba cansada; realmente cansada. Había sido un día duro, con cuatro salidas consecutivas. La verdad es que desde hacía varias semanas su popularidad había umentado de forma sorprendente. Desde la aparición de aquel breve en el periódico -”La ambición rubia”- y el cambio de su nombre artístico por Marilyn el trabajo no hacía más que crecer. Y ella sabía que tenía que aprovechar aquel tirón; hacer todo el dinero que pudiera, ahorrar, no gastar mucho. Ya vendrían los años de vcas flacas. Aunque, a decir verdad, también los gastos se habían disparado en las últimas semanas. Pero, tenía que estar a la altura de las circunstancias. El glamour no es gratis, se repetía, y la última semana había gastado en ropa casi la mitad de lo que hbia ingresado.

Aquella noche ya había hecho un cambio. Lucía un precioso valentino rojo con un amplio escote que dejaba asomar su piedrecilla facetada. Unos toques de maquillaje frente al espejo, que tenían mas de rito que de necesidad, y de nuevo preparada para actuar. Un taxi le esperaba en la puerta del hotel.

- A Rubén Darío. -le indicó sin más presentación.

- ¿Miguel Ángel? -apuntó el taxista, mirando de reojo por el retrovisor.

Había movimiento aquella noche en Madrid. Ocurría siempre en los comienzos de mes y la calle estaba casi vacía de compañeras, que posiblemente estuvieran haciendo salidas. Como siempre, la pobre Deborah, en la esquina sin cliente.

- ¿Qué tal?,… Muy pronto vuelves -le espetó con cierta ironía nada más verla bajar del taxi.

- Ni las bragas me he bajado; una mamadita y el viejo se ha corrido en menos de dos minutos. -respondía la Marilyn, mientras giñaba el ojo a un grupito de adolescentes que cruzaban en un todoterreno.

- Suerte tienes maricón.

Fechas

14 de julio 2008

Sabía que no era 14 de julio sino 5 de agosto. 22 días de diferencia, qué más da.

Pensó que era 14 de julio y no 5 de agosto. 22 días de diferencia. Casi nada.

Quiso que fuera 14 de julio y no 5 de agosto. 22 días de diferencia, pero no podía ser.

Soñó que era 14 de julio y no 5 de agosto. 22 día de diferencia, y no pudo seguir.

Hola

13 de julio 2008

-Hola, ya llegué. -dijo inflando bien el pecho.

-¿Qué tal?, ya estoy aquí, -insistió, mirando de reojo a ambos lados.

- Bueno, pues eso, que ya he vuelto, -bajó un poco el volumen.

Dos toses forzadas, coff, coff, retornaban de vuelta en la soledad, coff,coff.

Se sentó en el suelo y sibó, fíííííííííííííííí. Como si nada ocurriese, fiiiifuuuufiiiiiii.

-De vuelta -se dijo en bajito- aquí, ya estamos.

Toc, toc, toc,… toc, toc, toc, repiqueteaban los dedos en el suelo.

Blanco infinito.

- Hoooooola -cantaba con una sonrisa medio infantil que ocultaba un Séqueestáisahí.

Things happen

12 de julio 2008

Nadie pudo explicarse por qué lo hizo. Justo en ese momento después de todo lo que tuvo que haber pasado. Acababa de poner su vida en orden, aparentemente. Reconocía que mantenía un hijo desde hacía más de quince años, desde aquel viaje a Perú, que se había casado tres veces, divorciado dos. Había superado lo del alcohol, no sin esfuerzo. Aacababa de dejar su trabajo en la agencia, de sol a sol, para abrir una floristería en una calle cercana a la plaza. No pedía mucho a la vida. Quería ser feliz y compartirlo con todos. Comenzar una vida nueva. Acababa de cumplir los cincuenta y se encontraba mejor que nunca y con la madurez como para afrentarse a sus antiguos miedos y fantasmas. Parecía libre y feliz.

Por eso nadie entendió aquello: la encontraron con la cabeza partida en dos a los pies de aquel acantilado. Después de una semana desaparecida. Nadie supo, sin embargo, que sólo buscaba unos lys salvajes antes de resbalar.

Antimemoria

11 de julio 2008

Con diez cañones por banda viento en popa a toda vela, no corta el mar, sino vuela, un velero… Era capaz de recitarla de corrido pero no recordaba el momento en que había aprendido aquella Canción del Pirata. Sin embargo, se acordaba perfectamente la de veces que había ejercitdo aquella lista, cientos de veces recitada de corrido, horas sentado frente a aquel real trabalenguas del que era incapaz de recordar más que a Ataúlfo, Sigerico y Valia.

En la Escuela Politécnica Federal de Zurich la doctora Isabelle Mansuy estudiaba la enzima PP1. No recuerdo bien por qué.

Te amo

10 de julio 2008

Dime que fue mentira, que lo hiciste sólo para darme celos, que soy al único al que amas, que todo esto no ha sido más que una pesadilla. Te amo. Te amo. Te amo.

María descansaba a sus pies, todavía caliente, desangrándose a borbotones a la altura del cuello.

Memoria

9 de julio 2008

Él era el único que podía saberlo en el mundo, pero sencillamente no se acordaba. Por mucho que lo intentaba, haciendo memoria de los hechos que acompañaron aquel instante, no conseguía hacerse na idea clara. Sabía con precisión los neurotransmisores implicados en sus recuerdos, en intentaba activar su dopamina, el ácido gammaaminobutírico, la acetilcolina e incluso la noradrenalina, sin éxito. Había creado tantas y tantas cosas desde el comienzo de los tiempos, que dios no conseguía recordar si fue antes el huevo o la gallina.

Googlemap

8 de julio 2008

Sabía que él estaba allí, embarcado en aquel mercante frente a la isla que forma el paraguay frente a Concepción. Desde que desaparecieron ella investigaba cualquier rastro que pudieran haber dejado en el recorrido. No sabía que hubieran remontado el río, pero el mapa de google lo señalaba cláramente. Hacía zoom una y otra vez, con la esperanza de que el satélite le diese una imagen más cercana de aquel barco, bajo una neblina de mañana, fondeado frente al puerto, tal vez repostando víveres, tal vez  de jornada de descanso, pero el sistema respondía una y mil veces la misma frase: “Lol amentamos pero no tenemos imágenes de esta región con este nivel de zoom”.

Pero ella sabía que él estaba alí aunque el satélite no pudiera acercarse más. Se aferraba a esa idea con rabia sabiendo que era lo único que le quedaba. Por eso volvía una y otra vez a probar el zoom. aSabía que allá abajo se encontraba él, minutos antes de desaparecer para siempre en aquellas aguas revueltas entre los paralelos 22°00´y 23°30´sur, y los meridianos 58°00 y 56°06´oeste.

Cerrado por vacaciones

7 de julio 2008

Siempre me intrigaron aquellos carteles de cerrados por vacaciones que ponáin en la drogería o la zapatería del barrio. Era como una ostentación de prosperidad y derroche para el resto de los vecinos. Antonia, la pescadera siempre apuntillaba: cerrado por vacaciones, del 1 al 31, en Torrevieja, que nos lo merecemos. O Luis, de la pollería de la esquina de Madera terminaba con Volvemos el 15, esperamos. Yo siempre agradecí el exceso de información a encontrarme el establecimento cerrado, sin más, sin saber que la charcutera no abría ese día porque estaba enferma de anginas, se había muerto una tía política o había rehecho su vida con un granjero texano.

Bueno, que eso, que es mejor contarlo, porque la gente al menos sabe a qué atenerse y apañarse a comprar el choped durante unos días en la charcu del supermercado, en esos blister de plástico que tanto cuestan abrirlos. Otra cosa luego es la fidelidad de la gente; te vas unos días y quién te dice que tu clientela te seguirá siendo fiel y que volverán a tu puerta cuando vuelvas al cabo de 30 días playeros de estío.

Pues nada, que yo aviso, porngo el cartel y me arriesgo. No dejaré de escribir que me llevo la moleskine que funciona sin batería, que el portátil descansará de mi también unos días. Espero seguir llevando al menos una al día. De poder, que es malo atarse con promesas en vcaciones, lo iré subiendo, que si no a la vuelta. Me marcho, para los curiosos a las playas cálidas y buenrrollito de Zahora. Hasta la vuelta, 30 de julio, pongo el letrero: cerrado por vacaciones. Que también, como la pescadera, me lo merezco.

Duda

6 de julio 2008

Lo que más le apetecía aquella noche era empezar a leerse aquel “Lo mejor de McSweeney’s” que había comprado hacía unos días. Pero no, por una parte ya había decidido que ese libro era intocable, ni a su mujer le dejaba poner una huella encima; había decidido llevárselo de vacaciones, en apenas una semana, y, él lo tenía muy claro, no podía leer ni una página hasta entonces. Pero además estaba el tema de los cuentos, estaban a nueve y el último se había quedado en el cuatro. La cuenta era fácil, 5. Tenía que ponerse al día.

Pero no lograba concentrarse. Y pensó: bueno, tal vez contiuar un ratito con una novela que ya tenía empezada de Eggers y que no estaba vetada por el estío.

Se debatía entre una cosa u otra y de repente le asaltó una duda: ¿leía para escribir o escrbía para leer?

Indigestión

5 de julio 2008

Aquella noche se hubiera comido el mundo. Abrió la boca mucho mucho, hasta casi desencajar la mandíbula, y se lo tragó de un sólo bocado. Hoy se ha levantado un poco lleno, a decir verdad.

Aprende japonés

4 de julio 2008

No pensó que aquel encuentro fruto de la coincidencia más tonta pudiera tener más consecuencias. Fue buscando un relato de Edgers cuando se encontró con un blog cualquiera de reflexiones, que contenía un comentario, de alguien que escribía cartas astrales. Lo pinchó, sin saber muy bien por qué, con esa decisión ciega con la que el índice pincha en cualquiercosaconpintadelink. Allí estaba; “Aprende japonés en tan sólo 15 días”. Pinchó la introducción. El Japonés es un lenguaje SUJETO-OBJETO-VERBO, mientras que el Español es SUJETO-VERBO-OBJETO.”

Aquello que acababa de leer sería decisivo, sin duda; pero él en quel preciso instante en el que navegaba por Internet no podía ni imaginar cómo le iba a cambiar la vida en las siguientes veinticuatro horas.

Palm

3 de julio 2008

- Recuerda que comes el miércoles con el director de informativos.

-¿Pero no era el jueves?, mañana quedé con Ezequiel por los presupuestos de aniversario.

- La comida es el jueves, la cambiaron la semana pasada, y, además lo de Ezequiel no puede ser mañana porque no tienes todavía feedback de la Junta. Hasta la reunión del fin de semana.

-¿Fin de semana?. Es el cumple de Chencho.

- Lo pasáis al domingo y esto es sólo el sábado por la tarde. Coméis y luego reunión hasta las nueve. No olvides llevarte la comparativa de medios y el último estudio de mercado; quieren copia en papel.

- ¿Repasamos la próxima semana? Tienes un viaje a Barcelona y está cargada de reuniones antes de coger vacaciones.

- No déjalo por hoy, descansa.

Clic. Apagué mi Palm y con ella la conversación se fue diluyendo en la pequeña pantallita táctil.

Una cena

2 de julio 2008 

Estaba loco por Diana y quería sorprenderla. Preparó hasta el último detalle: se puso aquella camisa de seda que a ella tanto le gustaba, colocó velas por cada rincón de la casa, bajó las luces y abrió el mejor de sus viños. Diana llegaría en apenas una hora. De repente llamaron a la puerta. Al principio le contrarió aquel imprevisto en medio de una velada en la que había cuidado cada movimiento, pero abrió la puerta. En vaqueros y camiseta su vecina Lucía. ¿Tienes canela? -preguntó- Estoy preparando arroz con leche.

No pudo resistirse y la invitó a cenar.

 

Tiempo 3. un minuto

1 de julio 2008

Sólo fue un minuto. Lo que tardó en llegar hasta el lugar donde ella se había precipitado desde la primera cubierta de aquella embarcación por el amazonas. Todo había ocurrido tan sólo un minuto antes, en aquella noche tibia y despejada subiendo el Amazonas. Hubo quien dijo que fue un accidente y quien busco un suicidio en aquella romántica forma de acabar con su vida. Justo en el punto del “encontro das aguas”, el lugar donde se juntaban, sin mezclarse durante varios kilómetros las aguas del rio Negro y el Solimones. Nadie supo nunca la causa por la que ua joven de apenas veinte años se arrojaba a aquellas aguas chocolate en su primera noche de bodas. Ni sus padres, ni familiares, ni amigos. Ni siquiera el joven marido, que dormía apaciblemente en el camarote especial que la agencia les había reservado. Nadie, excepto él, que corrió en su búsqueda apenas un minuto después de que ella saltase de la cubierta del Mango Manaus.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                        .

Tiempo 2. Chronos

30 de junio 2008

Tic, tac, tic, tac,…

Saturno devoraba a su hijo, descarnando cada músculo, arrancando en jirones las extremidades del joven, lánguido como un trozo de algo que iba a menos, derramando su sangre entre los dedos de su padre…

… tic, tac, tic, tac.

Cocina

29 de junio 2008 

Me las encontré en la planta de abajo. Estaban montadas. Sin esquemas, sin tornillos en bolsita, sin llave Allen. Pensé: ha sido un despiste, tal vez una devolución. No podía dejar pasar esa oportunidad: Ikea me las daba montadas; las eché a la bolsa amarilla. Hoy me he dado cuenta que aquellas tijeras son lo único que no monté en mi cocina. Desentonan. Las he desmontado y las he vuelto a montar.

Tiempo 1. concurso

28 de junio 2008

Había estado preparándose durante las últimas cuatro semana, justo desde que le comunicaron, por teléfono desde la producción de programa, que era una de las elegidas para participar en aquel concurso. Había pasado unas primeras noches de infierno, con los nervios y el insomnio, pensando que no estaba preparada, que tal vez había sido una locura el inscribirse en aquel concurso televisivo, en el que disparaban a sus participantes con cualquier tipo de preguntas.
Tenía grabadas completas las dos primeras temporadas y lo primero que hizo fue revisar uno a uno los 173 programas de cada una de las temporadas. Se aprendió las respuestas, las preguntas, los latiguillos que utilizaba el presentador y cada una de sus cadencias. Observó la ropa de los concursantes, las combinaciones con los distintos escenarios -virtuales seguro- que utilizaban durante los 45 minutos que duraba la emisión. A las dos semanas cogió el volumen A-Amb de la enciclopedia y le echó un vistazo. Así, poco a poco fue completando los cuarenta y ocho tomos que componían aquellas enciclopedia ilustrada, hasta legar al tomo Yug-z. Estudió especies animales, alimentación, costumbres nacionales, repasó hechos principales de la historia universal y vida y hechos de los principales líderes reigiosos. Se aprendió de memoria las principaes ciudades de China, el nombre de los monumentos más importantes del planeta y la filmografía completa de dieciocho directores americanos. Veinte horas al día. Cada noche soñaba con el momento en el que se colocaría en el púlpito del concursante y respondería una a una las preguntas del presentador.
Y llegó el día. Siete meses y medio después.
El plató estaba repleto de gente, mucha más de la que se veía por televisión. Había personas que movían cables, que dirigían unas enormes grúas donde se encontraban las cámaras, que encendían y apagaban luces,… Después de pasar por maquillaje, la dejaron en una pequeña salita con un letrero que ponía Invitados, hasta que llegó el presentador. Le sorprendió la familiaridad con la que la saludó, como si la hubiera conocido de siempre. ¿No estás nerviosa Paquita, verdad? -le preguntó- Ya verás que todo es muy divertido. La acompañó por el largo pasillo que conducía de nuevo al plató y comenzó a grabación.
Ella repasaba mentalmente cada uno de los nombres, datos, informaciones de los que se había empapado las últimas semanas. Tenía como un hambre contenida de años; esperaba la primera pregunta para saborearla, para comérsela, para deglutirla y saciar ese picorcillo qe le rondaba en la tripas.
Silencio sepulcral, antes de que el presentador lanzase la primera de las preguntas. Las luces bajaban en el plató, confiriendo al decorado un tono rojizo de irrealidad.
- ¿Cuántos atletas participaron en las Olimpi­adas de Munich 1972?
La sabía. Sabía que exáctamente habían sido 7134. Lo había estudiado y repasado, conocía las nacionalidades y las medallas que se habían repartido en esos juegos, y las podía cntar como de pequeña recitaba en clase los diez mandamientos de la ley de dios. Conocía el podium final de cada una de las especialidades. Había tenido suerte.
Intentó abrir la boca y lanzar un triunfante 7134. Pero no sabía qué pasaba; era como si sus labios no estuvieran conectados con el cerebro. Intentaba decir 7134, pero no podía articular una sóla palabra. El tiempo pasaba: solo 18 segundos rstaban del medio minuto inicial. Sus mandibulas tiritaban como si mascasen algo pequeñito, tic, tic, tic, tic. Concentraba todas sus fuerzas para abrir aquella maldita boca y escupir 7134. Sólo 9 segundos. Cerró los ojos para intentar concentrarse. Con el esfuerzo se había mordido varias veces la lengua y un sabor dulzón inundaba ahora su boca. Pero, nada, aquellos labios parecían haberse separado del resto del cuerpo y no querer obedecer sus órdenes. Los segundos continuaban su camino a la extinción: 4,3,2,1,… Unas gordas lagrimotas le habían corrido el lápiz de ojos y se derramaban por las mejilas cuando el reloj de porgrama marcó el fin.

Fantasmas

27 de junio 2008

Sabía que aquella luz escondía algo: toda la noche alumbrando una habitación en la casa de enfrente era ssopechoso. Hacía poco más de un mes que la vió por primera vez al levantarse a medianoche a beber agua. Una luz encendida a estas horas ¿quíén andará despierto? Empezó a darle vueltas a la cabeza después de una semana. Sin descanso, noche tras noche. Estaba completamente segura que algo debía ocurrir tras aquella ventana tamizada por unas ligeras cortinas blancas.

A las dos semanas estuvo por acercarse hasta la casa y llamar al telefonillo para saber a ciencia cierta la razón de aquella luz, pero en el último momento se echó atrás. Pensarían que estoy loca, que qué me importa a mi una luz encendida en la noche. O peor aun. Le preocupaba que en aquella casa vivieran los integrantes de una peligrosa mafia que se reunía sólo al esconderse el sol y hubieran ya puesto el ojo encima a la loca que cada noche se asomaba al patio ya no apartaba la vsita de su ventana. Sin duda no podía darles ni un solo motivo más para que supieran que era ella.

Pero aquella noche no lo pudo soportar más: llamó a la policia para contárselo. No sabía muy bien explicar si era un burdel, una casa ilegal de juego o si encerraba perversiones aún más detestables.

Veo que algo raro está ocurriendo -pudo sólo decir al agente antes de colgar, tras dejar la dirección exacta de la casa del vecino.

Cuando llegó la policía municipal la pequeña Gabriela dormía tranquilamete,como cada noche con las luces encendida en su cuarto. Ella también veía fantasmas.

Elipsis

26 de junio 2008

Próxima estación Ríos Rosas… -cantaban los megáfonos en el techo del vagón.

Leía el periódico de su vecino. La primera ola de calor azotaba España y las principales playas del país estaban llenas de gente buscando el mar. La previsión del tiempo, con temperaturas que habían alcanzado los 40 grados en zonas como Andalucía, había hecho que Sanidad lanzase una serie de recomendaciones para ancianos o niños.

…Próxima estación Gran Vía…

Estaba seguro que habían sido sólo cuatro líneas de periódico; dos minutos y medio a lo sumo, si tenía en cuenta que leía por encima del hombro de una chica delante de él y que necesitaba volver a leer alguna frase dos veces. Pensaba en la ola de calor y si no estaría produciendo también allí, treinta metros bajo tierra, algún extraño fenómeno de distorsión del tiempo.

Búsqueda

25 de junio 2008

Necesitaba escribir, decía, pero no sabía exáctamente por qué. Era como si buscase algo, una revelación, algo oculto dentro de si mismo, una respuesta a su vida. Se había convertido en una rutina y todos los días cumplía con el mismo ritual; había veces que escribía páginas y páginas y otros en los que sólo garabateaba una palabra. Había días incluso en los que repetía frases sin sentido: El gato tonto se comió la leche del lechero. Era una especie de terapia. abía que algún día descubriría el por qué de aquella necesidad. MIentras tanto, seguía.

3.000 millas

24 de junio 2008

Mientras veía el granizo romper sobre el cristal se imaginaba la lluvia en su casa de Brea. Agua de lluvia de un mismo Atlántico. Tres mil millas de océano. La bahía de Nueva York se convertía por unos segundos en la Ría de Cedeira.

Arrugas en Brooklyn

23 de junio 2008

Veía llover sobre los cristales de la ventana. La única ventana en su apartamento  de Franklin Street. Llovía a mares. Buscó una toalla para ponerla bajo el marco de la ventana. El granizo golpeaba contra el cristal y en agua empezaba a calar. A través de la lluvia el semáforo con la Sexta cambiaba rítmicamente rojo, naranja, verde. Coches, que paraban conteniendo el rugido de sus motores, bajo un gran cartel que tapaba una mediana en el viejo barrio. “Fruits now comes with attitude”. Rojo, naranja, verde. Rojo, naranja y verde. En intermitencias sobre su cara, que ahora se reflejaba en la ventana como en un espejo. Por primera vez tuvo constancia de las arrugas de su cara.

Jesús

22 de junio de 2008

“El 40% de los estadounidenses piensa que Jesús bajará de nuevo para juzgar a los hombres en los próximos 50 años”

La última vez, como siempre de María, ocurría el 18 de marzo del 1993, en plena selva amazónica. Antes de cumplir los dos años lo encontraron, como otras veces, los miembros de la Orden. Y como marcara el santo padre se le recluiría en la misma villa romana, protegido por los hombres de púrpura. Resultaba sin duda una amenaza para lo que tanto había costado construir a lo largo de todos aquellos años de guerras, de luchas por el poder y de extender las redes de aquella organización alrededor del  planeta. No se podía permitir el juego divino de un mocoso de menos de dos años.

 No era la primera vez que el padre mandaba a su hijo a restablecer el credo, a destruir una vez más un templo lleno de comerciantes y a pregonar la bienaventuranza de los pobres. Siete ocasiones en los ultimos dos mil años. Como las otras veces el niño moría en extrañas circunstancias. Siete accidentes.

Decepción

21 de junio 2008

Les había advertido que en la piscina echaban un líquido especial que reaccionaba con la orina marcando con una gigantesca mancha rosácea a los niños que se hacían pis en el agua.

- ¿Qué pasó?, ¿No disfrutaste tal vez del día de piscina? -pregunté, ya en el coche, para romper su silencio.

- Me mentiste papá - me reprochó con tono de decepción.

Vanitas, vanitatis

20 de junio 2008

Y, si dios existiera ¿qué pensaría de mi en estos momentos?, pensó el agnóstico vanidoso.

Resaca

19 de junio 2008

Recordaba aquellos partidos de liga los sábados por la tarde en los jesuitas de León con el número seis en la camiseta. España acababa de ganar en penalties a Italia en los cuartos de la eurocopa y una sensación de bienestar patrio le recorría el cuerpo. Había sido un fin de semana duro con todo aquello del Congreso y luego con la prensa. Era el primer minuto que se relajaba después de semanas. Con la sangre aún revuelta por las dos horas de partido, imaginaba cómo habría sido de su vida de haber seguido con el baloncesto o el ciclismo.